Sí, hemos descubierto la rueda: ¡Facebook no es el amigo que nunca tuviste! A pesar de su creciente popularidad, explicable en gran medida por la necesidad que parecemos tener de mostrarnos, pavonearnos y alimentar nuestro ego a través de internet (con lo chulo que era quedar con gente de carne y hueso a tomar unos churros con chocolate y cultivar la amistad face-to-face… diabólicos horarios los nuestros, que sólo nos dejan con ganas de soledad atenuada con una dosis de chat), la razón de ser de esta red social no es ayudarnos a interactuar con otros seres de nuestra misma especie. ¡No! Pensemos en los miles de anunciantes que pueden llegar a sus consumidores directamente porque poseen información privilegiada que éstos les han proporcionado, en su afán por airear sus aficiones personales. Y pensemos en las agencias que, como la nuestra, desarrollan estrategias nuevas para impactar a dichos consumidores de forma cada vez más singular. Esto da sentido a Facebook.

Así, después de la supina decepción que provoca descubrir que (casi) todo se mueve por intereses económicos, después de la polémica suscitada con motivo de la política de propiedad intelectual aplicable a los contenidos de los usuarios, después de los secuestros llevados a cabo en Méjico por mafias que vigilaban a gente bien desde su perfil, después de todo esto, señores, cae otra lápida pesada sobre Facegod: el virus Kooface, que se transmite a través de un mensaje en el cual un presunto conocido comenta que “sales muy bien en este vídeo” y tú, claro, todo emocionado, haces click, empiezas a bajar una ‘nueva’ versión del Flash Player para visualizarlo y ya tienes un virus metido en el ordenador.

No es la única plaga de la aplicación, aparentemente existe también el llamado ‘Ejército Republicano’ de Facebook, especializado en reventar eventos organizados a través de la comunidad virtual presentándose en casa de los incautos que cuelgan un anuncio en su Muro invitando a sus amigos a hacer una macro quedada para jugar a la Wii. Si quieres organizar una cena en la terracita de casa mejor que vuelvas a hacerlo por e-mail, antes de que los ‘quiero ser una tortuga ninja’ se cuelen en masa y te dejen la bodega sin existencias.

Ya lo sabes. Facebook te ayuda a compartir tu vida con tus amigos. Ejem.

By: Mona

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