Todos sabemos que las campañas intentan embolsarse un buen puñado de público intentando llamar la atención por todos los medios. El problema puede venir cuando parte de la sociedad cree que una campaña ha sobrepasado la línea de la ética y surge el revuelo en muchos sectores.

También cualquiera que entienda mínimamente de marketing sabrá apreciar que al margen de la moral, ese circuito polémico que gira en torno de dicha campaña la hará estar en boca de muchos. Habrá llamado la atención por su propia creatividad y por la polémica suscitada. Te conocen. Hablan de ti. Trabajo cumplido.

Las preguntas que proponemos son:

¿Todo vale?

¿Y si no es así, donde acaba lo ético para dar paso a lo inmoral?

¿Son límites sociales o personales?

Un vivo ejemplo es la serie de anuncios en los cuales salen retratados los mayores dictadores del pasado siglo, entre ellos Stalin o el mismo Hitler. La campaña, como era de esperar, ha levantado un gran revuelo en la sociedad alemana. Titulada “El sida es un asesino de masas”, tiene como finalidad concienciar sobre la gran tasa de mortalidad que todavía arrastra y, como crítica, el olvido de ello en los últimos años.

En la serie de anuncios vemos a los dictadores practicando sexo, en una comparación de la capacidad asesina de los genocidios con el temido alcance de matar del VIH. Podemos ver la campaña en su versión on-line.

Por un lado, la agencia alemana Das Comité, defiende su campaña y su función de dar notoriedad.

Por el otro, las asociaciones contra el sida han condenado dicha campaña por cruel y por comparar a los portadores del virus con los dictadores.

Y tú… ¿qué opinas?

By: César Cantero

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